Defender la vida desde el vientre es obligación moral para los católicos, dice sacerdote

CIUDAD DE MÉXICO, 13 Feb. 19 (ACI Prensa).-
El P. Hugo Valdemar, canónigo penitenciario de la Arquidiócesis Primada de México, aseguró que para los católicos defender la vida desde la concepción es “una obligación moral” para los católicos.

En su reciente columna “La defensa de la vida es una obligación”, el sacerdote mexicano destacó que “el católico verdadero no es el que se adecua a la mentalidad de este mundo, ni a sus modas ni a lo que hoy se llama ser ‘políticamente correcto’”.

“Por el contrario, el cristiano auténtico es aquel que se impregna del Evangelio y rema contra corriente, está en el mundo, como dice Jesús, pero no es del mundo, y esta fidelidad al Señor lo convierte en enemigo del mundo, por eso Jesús también advirtió: ‘Si me han odiado a mí, también los odiarán a ustedes’”.

El P. Valdemar advirtió de “lo que está pasando en nuestro país”, donde “hay una clara y perversa intención del partido Morena y de lobbys internacionales auspiciados por la ONU de aprobar a nivel federal la despenalización del aborto, hacer legal lo que de suyo siempre será inmoral: asesinar a un niño inocente en el vientre de su propia madre”.

“Y junto con la legalización de este horrendo crimen, pretenden quitar la patria potestad de los padres de familia cuyos hijos menores de edad no necesitarán su aprobación para cometer esta abominación, así como la eliminación de la objeción de conciencia para los médicos que se nieguen a cometer este homicidio y la prohibición de los movimientos que defienden la vida”, advirtió.

Para el sacerdote mexicano “participar en los movimientos a favor de la vida constituiría, por un lado, una forma de superar la tentación diabólica y, por otro, el cumplimiento de una obligación moral”.

Al finalizar, el P. Valdemar recordó los “famosos principios no negociables” enumerados por Benedicto XVI en 2006: “La protección de la vida humana sagrada e inviolable desde la concepción hasta su extinción natural; la promoción de la familia natural, que nace del compromiso conyugal; la libertad de enseñanza (o el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos); y la defensa del bien común, que se fundamenta en el reconocimiento de que el Estado sirve a la sociedad, y no al revés”.

“A eso y no a menos estamos comprometidos los cristianos si queremos ser fieles a Jesús”, aseguró el P. Valdemar.